Reunión Regional de ECI
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| Ofrecemos una traducción de la cita anónima empleada por el Padre Carl Arico en su conferencia de anoche: “Qué es la vida misma? Es la consciencia y el disfrute de lo “necesario”, reconociendo y elevando lo “esencial.” Nuestra época hace del vivir una búsqueda de esto o aquello, pero la vida misma no es un sustantivo, una cifra. Es un verbo, una postura activa, un acto viviente. Nuestra cultura tiende a hacer un fin de las necesidades, cuando éstas deberían ser un medio de expresar la gracia y la belleza inherentes a la vida misma. No se trata de qué clase de casa tenemos, sino de cómo vivimos dentro de sus paredes. No se trata de qué pisos tenemos, sino de cómo caminamos o jugamos en ellos. No se trata de las obras de arte en las paredes, sino de la creatividad con la que adornamos nuestro espacio. No se trata de la cama en que dormimos, sino de cómo esperamos la noche y nos despertamos a la aventura de un nuevo día. No se trata del tipo de comida que comemos, sino de cómo la saboreamos y disfrutamos. No se trata de la ropa que usamos, sino de cómo nuestra ropa expresa la forma en que nos sentimos con respecto a nosotros mismos y nuestros cuerpos. Además de la comida, la ropa y el techo, todo ser humano tiene necesidades espirituales e individuales. El deseo de logros personales va mucho más allá de recibir reconocimientos externos. Implica el placer de darnos cuenta de que hoy somos mucho más de lo que éramos ayer. |
| Incluímos a continuación la transcripción en español del mensaje de bienvenida enviado por el padre Thomas Keating a la Conferencia Anual de Atlanta. El video en inglés aparece más abajo en este blog.
Mis saludos desde el Monasterio de San Benito en Snowmass, Colorado. Se los envío con un poco de adelanto, ya que, como saben, mi salud me impide estar allí con ustedes. Pero ciertamente estaré con ustedes en espíritu durante estos días maravillosos y estoy orando por que los dones especiales del Espíritu estén también con ustedes. Permítanme ofrecerles algunas reflexiones acerca del tema de la Conferencia, “Despertando a la Dimensión Contemplativa de la Vida.” Pueden observar que la dimensión contemplativa de la vida es un poco diferente de la dimensión contemplativa de ésta o ésa expresión religiosa particular. Como yo la veo, la dimensión contemplativa de la vida es la capacidad innata de todo ser humano y es el patrimonio común de las religiones del mundo en sus enseñanzas más avanzadas y que describen un estado que es indescriptible y que estimulan el incentivo de las personas generosas para que busquen al Dios que no puede ser “conocido”; es decir, que está tan presente que no puede ser experimentado de ninguna forma por medio de nuestras facultades humanas. La contemplación, pues es algo con la cual nacemos. El único requisito es, en realidad, nacer y consentir, dejar que Dios sea en nosotros, y que sea en la medida en que El nos ha dado ese don. La tradición cristiana considera a la contemplación como un regalo y esto, por supuesto, es correcto. Pero debemos hacer énfasis, una y otra vez, en el hecho de que éste es un regalo que ya ha sido dado. No tenemos que ir a ningún lugar para obtenerlo, no podemos ir a ningún lugar para evitarlo, simplemente ES, es parte de nuestra existencia misma. De modo que el propósito de todas las grandes religiones es llevarnos al interior de esa relación con la Realidad, que es tan íntima que ninguna palabra es capaz de describirla. La contemplación comienza a ser percibida en los círculos científicos como capaz de modificar el cerebro o de ejercer una influencia profunda sobre él. De modo que creo que podemos decir con cierta seguridad que la contemplación hace referencia a la evolución de la especie humana, que promueve la evolución de la especie humana. Así que cualquiera que la encuentra o la practica está influyendo y cambiando el futuro del mundo. Durante estos días, ustedes se están exponiendo, como un grupo de personas, a la profundidad de esta experiencia. A la convicción de que ésta crece como la vida misma, la vida individual pasa de la infancia a la vejez con lo que esperamos que sea cierto grado de sabiduría y un máximo grado de abandono (de dejar pasar). La muerte es especialmente buena para lograr esto. Así es que, por favor, ábranse a los factores en este evento que van a impulsarlos, a estimularlos, así como a las prácticas que van a guiarlos y a sanarlos hasta cierto punto para que este despertar pueda ocurrir. Noten que la palabra no es descubrir, porque descubrir usualmente se refiere a algo que está fuera de nosotros. Despertar se refiere a algo que está dentro de nosotros y que YA está ahí. Y a lo que despertamos en la mañana es a la consciencia que tenemos hoy. A lo que nos invita Cristo es a despertar a la consciencia de la divinidad de Dios en su inmensa ternura y amor y cuidado de nosotros. Así es que, como dije, estaré con ustedes en espíritu y en la esperanza de sus corazones para que así podamos todos compartir juntos este evento, en nuestra búsqueda común de Quien no puede ser “conocido”. |
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